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Mujer hispana pierde a dos hijos en colisión vehicular el Día de la Madre

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Una tragedia familiar cubrió de luto una celebración del Día de la Madre.

Ocurrió la tarde del domingo, cuando Dilcia Rosales se dirigía con sus dos hijos a Lockhart a ver a familiares.

A dos días del trágico evento, Rosales recuerda no haber tenido la intención de asistir a la reunión familiar, pero sus dos hijos, Bairon, de 11, y Kenneth, de ocho, la convencieron.

"'Vamos a ir con mi tía Angelica', yo le dije "¿sabes qué? La verdad hijo yo no quiero ir". El me dijo "mami, vamos, yo quiero jugar con mis primos, mami, vamos"', dijo Rosales. 'El como me había dicho que estaba aburrido en ese momento yo sentí que esas palabras que me dijo "mami vamos", me levantaron y me animaron a ir, pero en realidad, yo no queria ir".

A las 6:10 p.m. y a pocas millas de llegar a su destino, su auto compacto chocó con otro en la intersección de la autopista 183 y el camino rural 1185.

Rosales quedó inconsciente y al despertar en la ambulancia y preguntar por Bairon y Kenneth, le dijeron que los niños seguían con vida y que iban camino al hospital en ambulancia aérea. Horas después, ya en compañía de su hermana Angélica, supo el triste desenlace.

"Llegó el oficial para darme la terible noticia. Que mis niños los dos habían fallecido", dijo Rosales.

Angélica dijo haber pasado por la escena, pero siguió su rumbo, a pesar de tener la corazonada que pudo involucrar a su familia. Cuando llegó al destino y no vio a su hermana y los niños supo que lo que más temía se había hecho realidad.

"Sin que me dijeran nada, yo ya sospechaba lo que me iba a decir", dijo Angelica Rosales, "Nos salimos con mi hermana afuera del carro y el nos dijo que lo sentía mucho, pero que los niños habían fallecido".

Sumado al dolor de la pérdida está la falta de la compañía del jefe de hogar. El esposo de Rosales ha tratado desde agosto pasado de ingresar al país sin éxito, pero según dicen, enfrentando toda clase de peligros.

"A él lo tenían como secuestrado", dijo Rosales. "Y que si el coyote de Honduras no pagaba $8,000, no lo iban a soltar".

Aunque recuperó la libertad, según Rosales, la última vez que hablaron, el se encontraba en McAllen y trataba de llegar a Austin. La familia ha estado separada desde que Rosales llegó a los Estados Unidos hace casi tres años.

Ella dijo que por las circustancias familiares, su esposo todavía no sabe sobre la tragedia. Quien ya conoce la terrible noticia es un hijo de 10 años, quien permanece en Honduras.

La familia planea repatriar los cuerpos de sus hijos y regresar a Honduras, pero no cuentan con los medios, por lo que han abierto una colecta en línea para costear los gastos funebres.

Los interesados en ayudar, pueden ingresar a este enlace.

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